En Cádiz, tras volver de la playa, quería relajarme en el hotel. Navegando me apareció un anuncio de juegos online y entré. Empecé con pérdidas que me molestaron un poco, pero luego conseguí un giro con premio que me hizo reír de la sorpresa. Esa mezcla de emociones me enganchó. Desde entonces, vegashero se ha quedado como una opción curiosa para los ratos de vacaciones.